Demasiada ambición

En el deporte como en la vida la competitividad en su justa medida es buena para conseguir metas. Gestionada con inteligencia puede ayudarte, pero utilizada de manera abusiva puede llevarte a destruir el trabajo realizado.

Un ejemplo claro de esto es la disputa entre Vettel y Webber en el Gran Premio de Turquía de Fórmula 1. Casi al final de la carrera cuando el equipo Red Bull iba a conseguir los dos primeros puestos con sus dos pilotos Webber y Vettel, un exceso de ambición de Vettel en una maniobra cuanto menos polémica dió al traste con el trabajo de todo el equipo. Vettel tuvo que abandonar y Webber acabó la carrera tercero.